El contexto del día a día
Hay adolescentes y jóvenes que no necesitan una silla de ruedas, pero tampoco pueden vivir caminando como el resto. Pueden recorrer unos metros, entrar en una cafetería, moverse por casa, caminar durante unos minutos...
El problema llega cuando la vida exige mucho más que eso: ir a clase, quedar con amistades, dar una vuelta por el centro, acompañar a la familia en una excursión, salir una tarde cualquiera sin pensar continuamente cuánto quedará para volver...
Poco a poco, la persona empieza a rechazar planes. No porque no le apetezcan. Sino porque sabe que el trayecto terminará pasándole factura.
Y la familia acaba organizando todo alrededor de esa limitación. Quién puede acercarlo. Quién puede recogerlo. Cuánto habrá que caminar. Si habrá bancos. Si habrá una cuesta. Si será demasiado...
Un scooter eléctrico para personas con movilidad reducida puede romper esa dinámica. No sustituye a las piernas. Pero sí puede devolver algo que muchas veces se pierde antes que la propia capacidad de caminar: la libertad de decidir adónde quieres ir.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
El Veleco Cristal es un scooter de movilidad de tres ruedas pensado principalmente para desplazamientos exteriores.
A diferencia de los modelos de cuatro ruedas de la marca, apuesta por una configuración de una rueda delantera y dos traseras, lo que reduce el radio de giro y facilita las maniobras en calles, aceras amplias, paseos y zonas comerciales.
Esta versión incorpora:
Motor eléctrico de 1.000 W.
Batería fija de plomo-ácido de 60 V y 20 Ah.
Autonomía declarada de entre 45 y 60 km.
Velocidad máxima de 12 km/h.
Tres ruedas.
Suspensión.
Asiento acolchado con respaldo.
Reposabrazos.
Compartimento para equipaje.
Cuadro de mandos de lectura sencilla.
Iluminación LED completa.
Intermitentes.
Claxon.
Marcha atrás.
Alarma.
Espejos retrovisores.
Acelerador mediante puño giratorio.
El fabricante lo presenta como un producto sanitario con marcado CE destinado a personas con dificultades de movilidad.