El contexto del día a día
Cuando convives con una discapacidad física o una movilidad reducida, aprendes a mirar los espacios de otra manera.
Mientras otras personas solo ven un escalón, una familia puede estar pensando si la silla podrá subir, si habrá que levantarla entre dos personas o si será mejor renunciar a entrar.
Eso ocurre en casas de familiares, colegios, consultas médicas, comercios o incluso en la propia vivienda. Y, poco a poco, esos pequeños obstáculos terminan condicionando la autonomía del niño o del adolescente y también el esfuerzo físico de quienes le acompañan.
Una rampa portátil no elimina todas las barreras arquitectónicas, pero puede hacer que muchos de esos momentos dejen de ser un problema.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
La KMINA es una rampa portátil y plegable de aluminio, diseñada para facilitar el paso de sillas de ruedas manuales y eléctricas, andadores, scooters de movilidad, sillas de ducha y carritos sobre pequeños escalones y desniveles.
Está fabricada en aluminio resistente e incorpora una superficie antideslizante que mejora el agarre de las ruedas y aumenta la seguridad durante el paso.
Su diseño plegable permite cerrarla como una maleta. Incorpora un asa de transporte y una funda, lo que facilita llevarla en el coche o guardarla cuando no se utiliza.
La rampa dispone de cuñas de goma en los extremos para mejorar el apoyo sobre el suelo y favorecer una colocación estable antes de utilizarla.