El contexto del día a día
Al principio todo gira alrededor de la lesión. Pero conforme pasan los días, aparecen otras molestias que nadie esperaba.
Cada vez que tu hijo se levanta para ir al instituto, a rehabilitación o simplemente al baño, las manos soportan gran parte del peso del cuerpo.
Si las muletas no son cómodas, es frecuente que aparezcan dolor en las palmas, presión sobre los antebrazos o pequeñas rozaduras que hacen que caminar resulte todavía más difícil.
Y cuando necesita utilizarlas durante varias semanas, esos pequeños dolores acaban acumulándose. Por eso merece la pena elegir unas muletas que no solo sujeten bien, sino que también cuiden las zonas que más contacto tienen con ellas.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
Las FDI Opticomfort Premium son unas muletas de antebrazo fabricadas en aluminio ultraligero, pensadas para ofrecer un apoyo cómodo durante periodos de recuperación o movilidad reducida temporal.
Su principal diferencia respecto a otros modelos es que incorporan una empuñadura ultrasuave acolchada y un reposabrazos también acolchado, dos zonas que están en contacto continuo con la mano y el antebrazo.
La altura puede ajustarse mediante 14 posiciones, lo que facilita adaptarlas a diferentes estaturas. Además, incorporan una contera flexible antideslizante, diseñada para mantener un buen contacto con el suelo y mejorar la sensación de estabilidad.
Con un peso aproximado de 540 gramos por muleta, siguen siendo ligeras para el uso diario, aunque priorizan el confort frente a otros modelos todavía más ligeros de la misma marca.