El contexto del día a día
Cuando un niño necesita muletas, la lesión no es el único problema. De repente ir al colegio requiere más tiempo, jugar en el patio cambia, subir un bordillo exige concentración y seguir el ritmo de los demás deja de ser tan sencillo.
Muchas veces lo que más preocupa a las familias no es si el niño aprenderá a utilizarlas. Es si serán demasiado pesadas, si podrá manejarlas solo, si acabarán haciéndole daño en las manos o si serán tan grandes que caminará con los hombros encogidos y una postura incómoda.
En la infancia, unos pocos centímetros marcan la diferencia. Por eso, las muletas infantiles no deberían ser simplemente unas muletas de adulto más pequeñas. Deben adaptarse al crecimiento, al tamaño de las manos y a la forma de caminar de un niño.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
Las PEPE Mobility son unas muletas pediátricas de antebrazo fabricadas en aluminio, diseñadas para niños y niñas durante periodos de recuperación o rehabilitación.
Se suministran en pack de dos unidades e incorporan:
11 posiciones de regulación, combinando el ajuste de la caña y del apoyo del antebrazo.
Empuñadura diseñada para manos infantiles.
Codera abierta de polipropileno.
Tubo de aluminio ligero.
Conteras de caucho antideslizante.
Reflectores integrados en las empuñaduras para mejorar la visibilidad.
El fabricante indica que son adecuadas para niños cuya distancia desde el suelo hasta la mano (con el brazo relajado) se encuentre entre 57 y 74,5 cm, lo que suele corresponder aproximadamente a una estatura de entre 110 y 150 cm, aunque siempre debe comprobarse la medida antes de la compra.