El contexto del día a día
Cuando un niño se lesiona, no solo cambia su manera de caminar. También cambia su manera de jugar, de ir al colegio, de entrar en el baño, de subir un escalón o de seguir el ritmo de sus amigos. De repente, todo requiere más tiempo: la mochila pesa más, las puertas parecen más difíciles de abrir, los pasillos se hacen largos y actividades tan sencillas como levantarse para ir a buscar algo pueden convertirse en una pequeña aventura.
Para la familia también aparece una preocupación constante. ¿Las muletas estarán bien reguladas? ¿Serán demasiado grandes? ¿Podrá manejarlas sin cansarse? ¿Se sentirá seguro? ¿Tendrá fuerza suficiente en las manos y los brazos?
Unas muletas para niños no son simplemente una versión más corta de las de adulto. Deben adaptarse a la estatura, a la longitud de los brazos, a la fuerza y al nivel de coordinación del niño. Este modelo permite ajustar tanto la altura general como la posición de la codera, algo especialmente importante durante etapas de crecimiento o cuando las proporciones corporales no encajan bien con una regulación estándar.
No hacen desaparecer la lesión. Pero pueden ayudar a que el niño mantenga una parte importante de su autonomía mientras se recupera.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
Se trata de un pack de dos muletas infantiles de antebrazo, también conocidas como bastones ingleses pediátricos. Están fabricadas en aluminio y material termoplástico, una combinación que permite reducir el peso de cada muleta y facilitar su manejo por parte del niño.
Son birregulables. Esto ayuda a adaptar las muletas a la altura del niño y a la longitud de sus antebrazos. Pueden ajustarse en dos zonas:
La distancia desde la empuñadura hasta el suelo. La regulación inferior dispone de 9 posiciones,
La distancia entre la empuñadura y la codera. La regulación superior permite elegir entre 5 posiciones.
Además, cada muleta incorpora:
Codera abierta.
Empuñadura ambidiestra.
Estructura ligera de aluminio.
Regulación mediante botones o clips.
Contera de caucho en contacto con el suelo.
El fabricante indica que pueden ser adecuadas para niños de hasta aproximadamente 150 cm de altura. Para un niño de unos 130 cm, la propia ficha señala que el rango de ajuste puede resultar viable. A partir de 150 cm, recomienda valorar un modelo de adulto.