El contexto del día a día
Permanecer muchas horas en la cama implica que determinadas zonas del cuerpo soporten presión continua. Cuando esa presión se mantiene durante demasiado tiempo, la circulación sanguínea disminuye y aumenta el riesgo de desarrollar úlceras por presión, especialmente en personas con movilidad reducida.
Esto puede ocurrir en adolescentes y adultos jóvenes con discapacidad física, enfermedades neuromusculares, lesiones medulares o recuperaciones prolongadas, así como en personas mayores dependientes. Además de los cambios posturales y los cuidados de la piel, un colchón dinámico de aire constituye una de las principales medidas para prevenir este tipo de lesiones.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
Se trata de un colchón dinámico de aire alternante con celdas individuales de gran tamaño que se colocan sobre la cama. El compresor infla y desinfla automáticamente grupos alternos de celdas, modificando continuamente los puntos de apoyo del cuerpo. Este cambio reduce la presión mantenida sobre la piel y favorece una mejor perfusión de los tejidos.
Su mayor grosor respecto a los sobrecolchones básicos proporciona una mejor inmersión del cuerpo y un reparto más uniforme del peso. Incluye:
Colchón de aire alternante.
Compresor silencioso.
Regulación automática de presión.
Solapas de fijación.
Sistema de inflado alternante continuo.