El contexto del día a día
Cuando una persona permanece encamada durante días, semanas o meses, el mayor problema no suele ser solo la falta de movilidad, sino la presión constante sobre determinadas zonas del cuerpo. Talones, caderas, sacro, hombros o codos soportan el peso durante horas, reduciendo el riego sanguíneo y aumentando el riesgo de lesiones cutáneas.
En adolescentes y adultos jóvenes con discapacidad física, enfermedades neuromusculares, lesiones medulares o procesos de recuperación prolongados, así como en personas mayores dependientes, prevenir estas lesiones es una prioridad.
Una úlcera por presión puede tardar semanas o meses en curar y afectar seriamente a la calidad de vida. Los colchones dinámicos de aire alternante ayudan precisamente a evitar esa presión mantenida, repartiendo continuamente las cargas mediante ciclos automáticos de inflado y desinflado.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
Se trata de un sobrecolchón formado por múltiples celdas de aire que se coloca encima del colchón habitual. Está conectado a un compresor silencioso que infla y desinfla alternativamente diferentes grupos de celdas aproximadamente cada 6 minutos.
Ese cambio continuo modifica los puntos de apoyo del cuerpo, favoreciendo la circulación sanguínea de la piel y disminuyendo la presión prolongada sobre una misma zona.
El equipo incluye:
Sobrecolchón de aire.
Compresor eléctrico.
Regulación de presión según el peso del usuario.
Kit de reparación para pequeños pinchazos.
Solapas laterales para fijarlo al colchón.
Su instalación es sencilla y puede realizarse en pocos minutos.