El contexto del día a día
Hay familias que viven pendientes del reloj para cambiar de postura a su hijo varias veces al día. Otras se despiertan por la noche para comprobar que sigue cómodo o para revisar que los talones y la espalda no empiezan a enrojecerse.
Y aun haciéndolo todo bien, aparece esa duda inevitable: "¿Será suficiente?".
Cuando una persona no puede moverse de forma autónoma, mantener siempre la misma postura hace que algunas zonas del cuerpo soporten demasiada presión durante demasiado tiempo. Poco a poco, la circulación disminuye y aumenta el riesgo de que aparezcan lesiones en la piel.
Este colchón no evita que tengas que seguir cuidando la piel ni sustituye los cambios posturales, pero sí puede convertirse en un aliado para repartir mejor la presión, especialmente durante la noche o cuando el reposo va a prolongarse durante semanas.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
Se trata de un sobrecolchón de aire de presión alternada que se coloca sobre el colchón habitual. En su interior incorpora 130 celdas de aire que trabajan por grupos. Mientras unas se inflan, otras se desinflan suavemente y, pasados unos minutos, intercambian su función. De esta forma, el cuerpo nunca permanece apoyado exactamente sobre los mismos puntos durante demasiado tiempo.
Una de las diferencias de este modelo es que incorpora microorificios de ventilación, que favorecen la circulación del aire entre el colchón y la piel. Esto puede ayudar a reducir la acumulación de humedad producida por el sudor, algo especialmente útil cuando la persona permanece muchas horas acostada. Además, el compresor dispone de cinco niveles de presión, permitiendo adaptar la firmeza al peso y a la comodidad de cada persona.