Este colchón antiescaras de aire alternante está pensado para personas que pasan muchas horas en la cama y necesitan reducir la presión continua sobre la piel. Gracias a su compresor silencioso, las celdas se inflan y desinflan automáticamente para cambiar los puntos de apoyo y ayudar a prevenir la aparición de úlceras por presión.
El contexto del día a día
Cuando una persona apenas puede moverse por sí misma, una de las mayores preocupaciones de la familia suele ser proteger la piel. Un pequeño enrojecimiento en el sacro, los talones o las caderas puede ser el inicio de una lesión que tarde semanas o incluso meses en curarse.
Es habitual intentar cambiar de postura con frecuencia, colocar cojines o revisar la piel varias veces al día. Sin embargo, durante la noche o cuando los cuidados se prolongan durante semanas, mantener esa rutina puede resultar cada vez más difícil.
Aunque es habitual asociar los colchones antiescaras a las personas mayores, muchos niños y adolescentes convalecientes o con movilidad reducida, también pueden necesitarlos.
Este tipo de colchón no sustituye esos cuidados, pero puede convertirse en un apoyo importante. Al modificar automáticamente los puntos de presión, ayuda a que una misma zona del cuerpo no soporte el peso durante demasiado tiempo.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
Se trata de un sobrecolchón de aire que se coloca sobre el colchón habitual. En su interior incorpora múltiples celdas de aire conectadas a un compresor de bajo ruido. El sistema infla y desinfla grupos alternos de celdas de manera continua, redistribuyendo el peso corporal y disminuyendo la presión mantenida sobre las zonas más vulnerables.
La presión puede ajustarse según el peso de la persona usuaria para conseguir un equilibrio entre comodidad y eficacia. El compresor está diseñado para funcionar de forma continua con un nivel sonoro reducido, algo especialmente importante cuando se utiliza durante la noche.