El contexto del día a día
Hay días en los que caminar unos metros parece fácil... hasta que aparece el cansancio. En adolescentes con enfermedades neuromusculares, problemas de equilibrio o movilidad reducida, la dificultad no siempre está en dar el primer paso, sino en mantener la marcha durante todo el recorrido.
Eso puede hacer que salir de casa genere inseguridad. La familia se pregunta si habrá un banco donde descansar, si podrá terminar el paseo o si tendrá que volver antes de lo previsto. Un andador con asiento puede cambiar mucho esa experiencia. Saber que existe un lugar donde detenerse unos minutos permite afrontar los desplazamientos con más tranquilidad y recuperar parte de la autonomía.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
El KMINA es un rollator de cuatro ruedas fabricado en aluminio, diseñado para combinar ligereza, estabilidad y comodidad.
Dispone de empuñaduras acolchadas regulables en altura, frenos por cable con función de estacionamiento y un asiento acolchado con cojín de espuma viscoelástica, pensado para ofrecer mayor confort durante las pausas. El respaldo acolchado aporta un apoyo adicional cuando el usuario necesita descansar.
Bajo el asiento incorpora una cesta de tela con bolsillo exterior, útil para llevar una botella de agua, documentación, material escolar o pequeñas compras sin tener que cargar peso en las manos. Y justo sobre ella, una bandeja ofrece una superficie firme para dejar bebidas, libros...
Con un peso aproximado de 6 kg, resulta especialmente ligero dentro de su categoría y puede plegarse fácilmente para transportarlo en el coche o guardarlo ocupando poco espacio.