El contexto del día a día
Los primeros días con muletas suelen centrarse en aprender a caminar de una forma diferente. Pero, a medida que pasan las jornadas, aparecen otras molestias que nadie esperaba.
Las manos soportan gran parte del peso del cuerpo. Después de ir al instituto, recorrer los pasillos del hospital o simplemente moverse por casa, es frecuente notar dolor, presión, enrojecimiento o pequeñas rozaduras en las palmas. A veces la lesión está mejorando, pero las manos empiezan a convertirse en el nuevo problema.
Estas almohadillas no hacen desaparecer la necesidad de utilizar las muletas, pero sí pueden amortiguar la presión sobre las manos, mejorar el agarre y hacer que los desplazamientos diarios resulten bastante más cómodos.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
Se trata de un juego de fundas acolchadas que se colocan sobre las empuñaduras de las muletas de antebrazo. Están fabricadas con una espuma de alta densidad, recubierta por un tejido transpirable y antideslizante que ayuda a mantener un agarre firme incluso cuando las manos sudan.
Su instalación es muy sencilla: basta con colocarlas sobre la empuñadura y la codera, y ajustarlas mediante su sistema de cierre para que permanezcan bien sujetas durante el uso. No modifican el funcionamiento de la muleta, pero añaden una superficie más blanda y agradable que reduce la presión directa sobre la mano.