El contexto del día a día
Hay pérdidas que apenas se cuentan. No poder entrar solo en el baño. Tener que pedir ayuda para bajar la ropa. Esperar a que alguien termine lo que está haciendo porque necesitas ir al servicio. Sentir vergüenza porque otra persona tenga que ayudarte en uno de los momentos más íntimos del día... Muchas personas con movilidad reducida dicen que lo que más echan de menos no es caminar. Es poder ir al baño sin sentirse una carga.
Y quienes cuidan también conocen esa otra cara. Saben lo que supone levantar varias veces al día a una persona, sujetarla para evitar una caída, intentar mantener su intimidad mientras realizan maniobras físicamente exigentes. Cuando cada transferencia implica esfuerzo, cualquier ayuda técnica que elimine uno de esos movimientos puede marcar una gran diferencia.
Esta silla nace precisamente para eso. No para hacer desaparecer la dependencia, sino para que vivirla resulte más seguro, más cómodo y mucho más digno.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
Se trata de una silla multifunción fabricada en aluminio resistente a la corrosión que puede utilizarse como:
El asiento incorpora un cojín acolchado de PU impermeable y extraíble, con apertura central para facilitar la higiene íntima. Incluye una cubeta con tapa, reposabrazos abatibles, reposapiés desmontable y cuatro ruedas giratorias con freno independiente. El fabricante indica una capacidad máxima de 350 lb (159 kg).