El contexto del día a día
La fiebre suele aparecer cuando menos se espera. De madrugada, antes de ir al colegio o justo cuando el niño por fin consigue descansar. En esos momentos, medir la temperatura de forma rápida puede ayudarte a decidir con más tranquilidad si basta con observar cómo evoluciona o si conviene consultar con un profesional sanitario.
Muchos niños pequeños rechazan mantener un termómetro en la axila durante el tiempo necesario. Otros se mueven continuamente o simplemente no entienden por qué tienen que quedarse quietos.
Los termómetros auriculares pueden facilitar mucho esa tarea porque la medición dura apenas un segundo. Sin embargo, al necesitar introducir suavemente la sonda en el oído, no suelen ser la mejor opción cuando existe hipersensibilidad sensorial importante o cuando mover la cabeza resulta doloroso o difícil, como puede ocurrir en algunos niños con movilidad reducida.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
El Braun ThermoScan 3 es un termómetro digital de oído que mide la temperatura mediante tecnología infrarroja. Solo hay que colocar una funda desechable sobre la sonda (o limpiar con una toallita después de cada uso), introducirla suavemente en el oído y pulsar el botón de medición.
En aproximadamente un segundo aparece la temperatura en la pantalla. El dispositivo incorpora un indicador acústico de fiebre. Si la temperatura supera el umbral establecido por el fabricante, emite una secuencia diferente de pitidos para avisar de que puede existir fiebre.
Puedes utilizar fundas desechables Braun Hygiene Caps, que ayudan a mantener limpia la lente del sensor y reducen el riesgo de que restos de cerumen afecten a la precisión de las mediciones.