El contexto del día a día
Hay noches en las que solo quieres comprobar si la fiebre ha bajado... pero por fin se ha dormido y no quieres despertarlo.
O quizá tu hijo está recuperándose de una intervención, tiene movilidad reducida, lleva una férula o simplemente moverlo le provoca molestias.
También hay niños y adolescentes con hipersensibilidad sensorial para quienes el contacto de un termómetro puede generar rechazo, ansiedad o desregulación.
En todas estas situaciones, disponer de un termómetro que funcione sin contacto puede facilitar mucho los cuidados. Basta con acercarlo a la frente durante un instante para medir la temperatura, sin necesidad de cambiar al niño de postura ni interrumpir su descanso.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
El Berrcom es un termómetro infrarrojo sin contacto que mide la temperatura corporal detectando la radiación infrarroja emitida por la frente. La medición se realiza en aproximadamente un segundo, sin necesidad de apoyar el dispositivo sobre la piel. Esto ayuda a reducir las molestias y facilita las comprobaciones cuando el niño está dormido o no tolera bien el contacto físico.
Además de la temperatura corporal, permite medir también la temperatura de objetos y superficies, por ejemplo un biberón, el agua del baño o una habitación.
Su pantalla retroiluminada cambia de color según el resultado de la medición, facilitando la interpretación de la temperatura incluso con poca luz. También dispone de memoria para consultar mediciones anteriores y de apagado automático para ahorrar batería.