El contexto del día a día
Muchos juegos de memoria dependen casi por completo de reconocer imágenes pequeñas. Esto puede dificultar la participación de niños con baja visión, problemas de discriminación visual o necesidad de explorar los materiales a través de más de un sentido.
También hay niños que prestan más atención cuando pueden tocar, comparar y manipular activamente las piezas. Para ellos, limitar el juego a “mirar y recordar dónde estaba el dibujo” puede reducir el interés o hacer que la actividad resulte innecesariamente difícil.
Este Tacto-Memory introduce una segunda vía de acceso: la textura. El niño puede observar las imágenes, recorrer la superficie con los dedos o combinar ambas estrategias. Eso permite adaptar la actividad sin tener que separar al niño del juego compartido. Todos pueden utilizar las mismas fichas, aunque cada participante recurra a la información que le resulte más accesible.
No obstante, no debemos confundir un juego táctil con una intervención terapéutica. Puede ofrecer oportunidades para practicar atención, memoria y discriminación sensorial, pero no trata por sí mismo las dificultades visuales, perceptivas o de procesamiento sensorial.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
El Tacto-Memory de discriminación visual de Akros es una versión accesible del clásico juego de parejas. Sus fichas combinan ilustraciones de alto contraste con superficies de textura rugosa, de modo que las parejas pueden buscarse utilizando la vista, el tacto o ambos canales.
El juego contiene 34 fichas de cartón resistente, que forman 17 parejas, y cada pieza mide aproximadamente 9 × 9 centímetros. El fabricante lo recomienda para niños de entre 3 y 8 años y lo presenta también como un recurso adecuado para personas con discapacidad visual.
El material conserva la mecánica esencial de un memory:
Las fichas se colocan boca abajo.
Cada participante levanta dos piezas.
Si forman pareja, se las queda.
Si no coinciden, vuelve a colocarlas en su lugar.
La partida continúa hasta localizar todas las parejas.
La diferencia está en que cada pareja incorpora una ilustración con bastante contraste y una textura rugosa identificable mediante el tacto. De este modo, el juego puede realizarse de distintas formas:
Memory visual. Se buscan las parejas observando las ilustraciones.
Memory táctil. Se exploran las fichas con las manos para reconocer texturas semejantes. Puede jugarse sin mirar o utilizando un antifaz, siempre que el niño lo acepte y pueda retirárselo por sí mismo.
Memory combinado. Se utiliza simultáneamente la información visual y táctil.
Emparejamiento visible. Para niños que todavía no comprenden el memory, las fichas pueden colocarse boca arriba y utilizarse simplemente para buscar las parejas.
Clasificación y descripción. También pueden compararse las piezas según su textura, forma o dibujo y utilizar palabras como: suave o rugoso; igual o diferente; más áspero o menos áspero; cerca o lejos; encima, debajo o al lado; primero, después y último.
El fabricante señala como objetivos del recurso la discriminación visual y táctil, la atención y la memoria espacial.