Favorece el equilibrio dinámico
Cada vez que el niño pasa de una piedra a otra:
desplaza su peso;
libera una pierna;
mueve el centro de gravedad;
coloca el pie;
recupera la estabilidad.
El compendio de actividades de Gonge utiliza precisamente las River Stones para observar la capacidad de mantener el equilibrio sobre una pierna durante el paso.
Permite practicar cálculo de distancias
Esta es una de sus grandes ventajas.
Podemos colocar dos piedras cerca.
Después algo más lejos.
Y preguntar:
“¿Crees que llegas dando un paso?”
El niño tiene que valorar la distancia antes de actuar.
Gonge señala expresamente esta capacidad de judging distances como uno de los aprendizajes implicados. (Gonge)
Favorece transferencia de peso
Para levantar un pie necesitamos cargar el peso sobre el otro.
Después hay que transferirlo al nuevo apoyo.
El circuito permite repetir esta secuencia una y otra vez dentro de un contexto de juego.
Trabaja coordinación ojo-pie
La superficie de apoyo es limitada.
Tenemos que:
ver → calcular → colocar.
La mirada y el movimiento deben coordinarse.
Exige planificación motora
Podemos crear una bifurcación.
Dos piedras posibles.
Y preguntar:
“¿Por cuál seguirías?”
Ahora el niño tiene que valorar:
distancia;
altura;
orientación;
posición corporal.
El circuito se convierte en un pequeño problema motor.
Permite trabajar diferentes alturas
Tres piedras son bajas.
Tres son sensiblemente más altas.
Podemos empezar solo con las pequeñas.
Después añadir una grande.
Más adelante alternar:
baja → alta → baja → alta.
Esto aumenta el reto de control corporal.
Permite experimentar diferentes pendientes
Las piezas triangulares no tienen los tres lados idénticos.
Gonge explica que cada cara presenta distinta inclinación y dificultad.
Al girarlas podemos decidir desde qué lado accede el niño.
Es una forma muy sencilla de cambiar el reto sin mover toda la estructura.
Podemos incorporar números
Colocamos tarjetas:
1
2
3
4
Después:
“Ve del 1 al 4.”
O:
“1 → 3 → 5.”
La actividad motora empieza a integrar secuencias numéricas.
Podemos trabajar colores
El set incluye seis colores diferentes.
Podemos decir:
“Ve primero al rojo.”
Después:
“Rojo → azul → amarillo.”
O:
“Puedes utilizar todas menos la verde.”
Ahora la demanda añade comprensión verbal y memoria.
Podemos trabajar secuencias
Creamos:
grande → pequeña → grande → pequeña
o:
rojo → azul → rojo → amarillo
El niño debe recordar la regla mientras se mueve.
Puede incorporar inhibición y atención
Podemos jugar:
Verde → puedes avanzar.
Rojo → te quedas quieto.
Después añadimos:
Amarillo → cambia de dirección.
La actividad motora empieza a integrar control de respuesta y seguimiento de reglas.
Permite resolver rutas
Colocamos las seis piezas.
Después preguntamos:
“¿Puedes llegar hasta la última utilizando solo cuatro piedras?”
Ahora hay que planificar una ruta.
O:
“No puedes pisar las pequeñas.”
Cambiamos las reglas y aparece otro problema.
Podemos proporcionar apoyo gradual
Al principio:
dos manos
Después:
una mano
Luego:
un dedo
Finalmente:
sin ayuda, si es seguro.
No hay ninguna necesidad de retirar el apoyo de golpe.
Permite pasar de caminar a saltar
Cuando caminar ya resulta sencillo podemos empezar a plantear:
“¿Puedes saltar desde esta hasta aquella?”
No es necesario hacerlo con todas.
Ni siquiera es necesario introducir saltos si no encajan con las capacidades del niño.
Puede integrarse en tareas cognitivas
Podemos colocar una imagen sobre cada piedra.
Por ejemplo:
🐶 perro
🐱 gato
🐸 rana
Y preguntar:
“Ve al animal que vive en el agua.”
Ahora el niño debe resolver una consigna cognitiva y después realizar el movimiento.
Permite crear circuitos motores completos
Las River Stones pueden ser solo una estación:
1. River Stones
2. Túnel
3. Aro
4. Lanzamiento de pelota
5. Colchoneta
El niño puede seguir una secuencia visual con varias tareas.
Puede resultar especialmente atractivo para algunos niños neurodivergentes
Algunos niños necesitan movimiento para implicarse plenamente.
Otros disfrutan de circuitos predecibles.
Otros buscan retos corporales.
Otros se sienten especialmente motivados por reglas como:
“No puedes tocar el suelo.”
Las River Stones pueden encajar muy bien en esos perfiles.
Pero no porque exista una propiedad especial “para el autismo” o “para el TDAH”.
El interés está en que permiten adaptar el entorno al modo en que ese niño aprende y participa mejor.