Lo hemos elegido porque introduce imprevisibilidad a través de la forma física del objeto, y no mediante luces, sonidos electrónicos o secuencias automáticas. El niño provoca el movimiento y después observa qué ocurre. Puede hacer exactamente el mismo gesto dos veces y obtener trayectorias algo distintas. Eso permite explorar conceptos muy concretos:
Rápido y lento.
Cerca y lejos.
Va hacia un lado.
Cambia de dirección.
Bota.
Se para.
Vuelve.
También puede ser una forma interesante de introducir movimiento en niños que participan mejor cuando el juego les permite levantarse, desplazarse o perseguir objetos.
La marca británica TickiT es internacionalmente reconocida, pertenece a Commotion Ltd, compañía registrada en Inglaterra y Gales. La marca explica que sus recursos educativos son diseñados, desarrollados, obtenidos o respaldados por su equipo de desarrollo de producto en Reino Unido y que llevan años utilizándose en escuelas y centros infantiles.
TickiT organiza además su catálogo alrededor del juego abierto, el desarrollo motor, la exploración sensorial y el aprendizaje a través de la curiosidad.
No las hemos elegido porque vayan a “mejorar la coordinación” automáticamente. Las hemos seleccionado porque ofrecen una manera sencilla de incorporar movimiento, anticipación y sorpresa dentro de un juego de pelota adaptable.
Las Odd Balls de TickiT parten de una idea muy simple: coger algo tan conocido como una pelota y hacer que deje de comportarse exactamente como una pelota. Las formas irregulares cambian el rebote y la trayectoria, mientras que las cuatro superficies diferentes añaden una segunda vía de exploración táctil.
Para determinados niños neurodivergentes, especialmente aquellos que buscan movimiento, repetición, persecución de objetos o experiencias de causa-efecto, eso puede resultar especialmente atractivo. Para otros, la falta de previsibilidad puede ser precisamente el motivo para descartarlas.
Nos gustan especialmente porque permiten adaptar mucho el nivel de dificultad. No hay que empezar intentando atraparlas en el aire. Se puede comenzar sentado en el suelo, haciendo rodar una sola pelota entre dos personas, y dejar que el juego evolucione desde ahí. Además, son pelotas grandes, inflables, ligeras, fácilmente agarrables y pensadas para un juego corporal activo.
Su principal pregunta de compra sería muy sencilla: ¿a tu hijo le divierte que una pelota le sorprenda o necesita saber con bastante precisión hacia dónde va a ir? Si disfruta de esa pequeña incertidumbre, este set puede dar mucho juego.