Porque puede transformar normas muy abstractas en escenas concretas que se pueden mirar y discutir. Y eso puede cambiar bastante la manera de acompañar. En vez de quedarnos en “esto está bien y esto está mal”, podemos preguntar:
“¿Qué problema puede aparecer aquí?”
“¿A quién afecta?”
“¿Qué necesitaría esta persona?”
“¿Hay otra forma de hacerlo?”
“¿Hay alguna situación en la que esta norma pueda cambiar?”
Nos parece importante, porque una tarjeta puede ayudarnos a enseñar convivencia sin convertirla en una herramienta para exigir obediencia automática.
Akros: una marca especializada en material educativo
Akros es una empresa española especializada en material educativo con más de 30 años de experiencia en el diseño y fabricación de recursos didácticos. Akros sitúa este recurso dentro de educación en valores.
¿Para qué perfiles o categorías lo recomienda Akros?
En la información específica del producto que hemos podido verificar, Akros lo clasifica principalmente dentro de:
Educación en valores
Aprendizaje de comportamientos cotidianos en casa
Respeto, igualdad, solidaridad e inclusión como áreas educativas asociadas en distribuidores del producto.
No hemos encontrado una asignación oficial suficientemente clara de esta referencia concreta a categorías diagnósticas como TEA, TDAH o discapacidad intelectual, así que prefiero no atribuírsela a Akros si no está expresamente indicada.
En RealNeeds, sin embargo, sí vemos un interés potencial para algunos niños con TEA, discapacidad intelectual, síndrome de Down o dificultades de comprensión, precisamente por su formato visual y comparativo. Esa es nuestra valoración editorial, no una recomendación diagnóstica del fabricante.
Nos parece un recurso que puede ser útil si lo sacamos del simple “esto está bien / esto está mal”. Porque detrás de muchas conductas cotidianas hay algo más: comprensión, capacidad de planificación, regulación, cansancio, necesidad de ayuda o simplemente que el niño todavía está aprendiendo.
Usado con cierta sensibilidad, puede ayudarnos a hacer visibles normas que a veces damos por supuestas y a conversar sobre por qué hacemos ciertas cosas en casa, cómo afectan a los demás y qué apoyos necesitamos para conseguirlas.
Para algunos niños con TEA, discapacidad intelectual o síndrome de Down, esa concreción visual puede resultar especialmente útil. Pero no lo utilizaríamos para premiar complacencia ni para enseñar que ser “bueno” significa obedecer siempre.
Especialmente interesante si buscas
Un recurso visual para hablar de hábitos, convivencia y pequeñas responsabilidades domésticas de forma concreta.
Lo elegiríamos especialmente para
Niños que necesitan ver y entender mejor qué se espera en determinadas situaciones cotidianas, especialmente cuando las normas verbales o implícitas resultan demasiado abstractas.