Porque obliga a hacer algo poco habitual en muchos juguetes educativos: dejar de mirar durante un momento. Podemos escoger dos botes y preguntar:
“¿Huelen igual o diferente?”
No necesitamos ni siquiera que el niño sepa todavía qué fruta es. Después podemos añadir las fotografías:
“¿Cuál crees que podría ser?”
Y solo al final introducir el nombre.
Ese orden nos gusta especialmente porque permite empezar por la experiencia sensorial y construir después el concepto.
También puede convertirse en una actividad cotidiana muy sencilla: sacar una naranja real, olerla y compararla con el bote; cortar una pera y observar cómo cambia su aspecto; o intentar reconocer una fruta con los ojos cerrados.
Akros: una marca especializada en material educativo
Akros es una empresa española especializada en material educativo con más de 30 años de experiencia en el diseño y fabricación de recursos didácticos. La marca define este recurso como un juego sensorial destinado a trabajar el olfato mediante la diferenciación de aromas de frutas.
¿Para qué perfiles o categorías lo recomienda Akros?
Akros incluye este recurso dentro de:
Estas son clasificaciones del fabricante y no significan que el juego trate ninguna discapacidad, alteración sensorial o deterioro cognitivo ni que garantice resultados concretos.
Desde RealNeeds vemos además posible interés para algunos niños con TEA, dificultades de lenguaje o perfiles de procesamiento sensorial, siempre que disfruten de los estímulos olfativos y no exista una sensibilidad que convierta la actividad en desagradable. Esta es nuestra valoración editorial.
Nos parece un recurso poco habitual y precisamente por eso tiene bastante interés: utiliza el olfato como verdadera vía de aprendizaje, no como un añadido decorativo.
Su encaje resulta especialmente claro para discapacidad visual, categoría en la que Akros lo incluye expresamente. Un niño puede reconocer, comparar y recordar aromas incluso cuando las fotografías aportan poca o ninguna información visual.
También nos gusta la asociación entre fruta entera, fruta cortada y aroma, porque ayuda a construir una representación más completa del alimento.
Eso sí, sería especialmente prudente con niños sensibles a los olores. Igual que en otros materiales sensoriales, explorar no debería significar aguantar. Y tampoco utilizaríamos este juego prometiendo mejorar la aceptación alimentaria: oler una fruta puede ayudar a conocerla mejor, pero conocerla y querer comerla son cosas diferentes.
Especialmente interesante si buscas
Un juego sensorial del olfato para reconocer aromas de frutas, trabajar discriminación olfativa, memoria, vocabulario y asociación entre olores y fotografías reales.
Lo elegiríamos especialmente para
Niños con discapacidad visual, discapacidad auditiva, discapacidad intelectual o necesidades de aprendizaje multisensorial que se benefician de descubrir una fruta no solo por su aspecto y su nombre, sino también por una característica tan significativa como su aroma.