Porque permite pasar de aprender una lista: vista, oído, olfato, gusto y tacto a entender qué información recibimos gracias a ellos. Podemos mostrar una fotografía y preguntar:
“¿Qué información obtiene esta persona?”
“¿Cómo la obtiene?”
“¿Podría saberlo de otra manera?”
Esta última pregunta nos parece especialmente interesante. Si aparece una persona mirando algo, podemos imaginar cómo podría obtener información una persona ciega. Si la situación depende de un sonido, podemos hablar de otras señales que podría utilizar una persona sorda.
Así, el material puede ir bastante más allá del aprendizaje de los cinco sentidos y convertirse en una conversación sencilla sobre accesibilidad y diferentes maneras de relacionarnos con el entorno.
Akros: una marca especializada en material educativo
Akros es una empresa española especializada en material educativo con más de 30 años de experiencia en el diseño y fabricación de recursos didácticos. Akros describe este material como un juego en el que se lanza un dado y se asocian diferentes situaciones de la vida real con el órgano sensorial correspondiente.
¿Para qué perfiles o categorías lo recomienda Akros?
Akros incluye expresamente Los 5 sentidos dentro de:
Trastorno del espectro autista (TEA)
Discapacidad intelectual y síndrome de Down
Discapacidad auditiva
Los sentidos / aprendizaje sensorial
Juegos con dado
3–6 años
Personas mayores / Alzheimer
Esta es la clasificación del fabricante y no significa que el juego trate ninguna de estas condiciones ni garantice resultados determinados.
Desde RealNeeds vemos además posible interés para niños con dificultades de lenguaje, comprensión conceptual o diferentes perfiles sensoriales, especialmente cuando necesitan ejemplos reales y concretos para comprender para qué sirve cada sentido.
Nos parece un recurso sencillo pero con un enfoque muy aprovechable para niños que necesitan hacer visible para qué sirven los sentidos.
El uso de fotografías reales permite empezar por situaciones reconocibles, reducir mucho la dificultad y ampliar después hacia lenguaje, vocabulario y clasificación.
Además, nos parece especialmente valioso aprovecharlo para explicar algo que un juego tradicional sobre los cinco sentidos puede pasar por alto: no todos percibimos el entorno del mismo modo.
Un niño con TEA puede experimentar determinados estímulos con mucha intensidad; una persona sorda obtiene menos o ninguna información de determinados sonidos; una persona ciega utiliza otras vías para conocer aquello que no puede ver. Hablar de los sentidos también puede ser una forma de hablar de diversidad sin convertirla en déficit.
Especialmente interesante si buscas
Un juego con fotografías reales para aprender los cinco sentidos, relacionar cada órgano sensorial con situaciones cotidianas y ampliar vocabulario y comprensión.
Lo elegiríamos especialmente para
Niños con TEA, discapacidad intelectual, síndrome de Down, discapacidad auditiva o dificultades de comprensión que se benefician de pasar de palabras abstractas como vista, oído, olfato, gusto y tacto a ejemplos visuales y concretos de cómo obtenemos información del mundo.