El contexto del día a día
Hay niños que comen prácticamente cualquier cosa. Y hay otros que necesitan que cada alimento vaya separado, que el pan no toque la fruta, que la salsa no moje el resto de la comida o que la textura se mantenga exactamente igual hasta la hora de comer.
Cuando existe hipersensibilidad sensorial, selectividad alimentaria o simplemente preferencias muy marcadas, mezclar los alimentos puede hacer que una comida perfectamente preparada termine volviendo a casa casi intacta.
Con la adolescencia aparece además otra necesidad: llevar la comida al instituto, la universidad o las actividades deportivas, manteniendo cierta autonomía y evitando depender de cafeterías o menús que quizá no se adapten a sus necesidades.
La b.box Lunchbox está diseñada precisamente para eso: transportar distintos alimentos separados, protegidos y fáciles de acceder, favoreciendo que el niño o adolescente pueda llevar la comida preparada en casa con mayor comodidad.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
La b.box Lunchbox es una fiambrera tipo bento de 2 litros de capacidad, diseñada para transportar una comida completa. Su distribución incluye varios compartimentos de diferentes tamaños:
Un compartimento grande donde cabe un sándwich entero.
Un compartimento flexible para introducir una pieza de fruta entera, como una manzana.
Compartimentos independientes para snacks, verduras, fruta cortada o yogur espeso.
Separador móvil que permite adaptar el tamaño de algunos espacios según la comida del día.
Las juntas de silicona ayudan a transportar alimentos húmedos —como fruta cortada, yogur espeso o pasta fría— sin que pasen de un compartimento a otro, aunque no está diseñada para transportar líquidos muy fluidos.
Además, incorpora un asa integrada y un cierre fácil de abrir pensado para que los propios niños puedan abrirla y cerrarla con facilidad, favoreciendo su autonomía.