La Caja de los sentidos para reconocer objetos mediante tacto, vista y oído es una caja sensorial de madera con dos accesos textiles para las manos, dos lentes prismáticas y embudo acústico superior.
Marca: small foot
Producto: Caja de los sentidos / Sense Box
Tipo de recurso: Discriminación táctil · estereognosia · percepción visual · percepción auditiva · atención · lenguaje descriptivo · juego de adivinanzas
Edad orientativa: 4+ según la ficha oficial actual de small foot; algunos distribuidores mantienen 3+, pero la referencia oficial vigente indica 4+.
Contenido: 1 caja sensorial de madera con 2 accesos textiles para las manos, 2 lentes prismáticas y embudo acústico superior
Dimensiones: aprox. 40 × 25 × 31 cm
Material principal: madera; incorpora elementos textiles
Peso con embalaje: aprox. 1,89 kg
Meter las manos, no mirar, tocar algo que está escondido, intentar averiguar qué es y, si necesitamos alguna pista, mirar a través de un prisma o escuchar por el pequeño embudo superior.
La Caja de los sentidos de Small Foot es una caja de madera diseñada para descubrir objetos utilizando distintas fuentes de información. Tiene dos aberturas laterales cubiertas con tela, dos pequeñas ventanas con lentes prismáticas y un embudo en la tapa pensado para facilitar la escucha de lo que ocurre dentro.
A diferencia de una caja táctil básica, por tanto, permite jugar con una idea muy interesante:
¿qué puedo averiguar únicamente tocando?
¿qué cambia si recibo una pista visual?
¿y si escucho el objeto?
Ese es precisamente el motivo por el que nos encaja en RealNeeds.
El contexto del día a día
Hay niños a los que les resulta difícil reconocer un objeto cuando desaparece la referencia visual. Pueden identificar inmediatamente una pelota si la ven, pero encontrar más difícil descubrir qué tienen entre las manos cuando deben fijarse únicamente en:
También puede ocurrir que sepan que dos objetos son diferentes, pero les cueste explicar por qué “este es distinto” sin llegar todavía a “este es más rugoso”, “este pesa más”, “este es redondo” o “este tiene una parte larga y otra ancha”. La caja permite practicar justo esa situación.
Por ejemplo, escondemos un cepillo. El niño mete las manos. Ahora necesita explorar:
¿es duro?
¿tiene un mango?
¿hay una parte con muchas cosas pequeñas?
¿qué podría ser?
La dificultad funcional sería: me cuesta reconocer y organizar la información de un objeto cuando no puedo verlo. En el día a día eso puede aparecer al buscar algo dentro de una mochila, encontrar un objeto en un bolsillo, distinguir piezas parecidas sin mirarlas directamente o describir qué característica diferencia una cosa de otra.
La tarea exige: explorar → integrar pistas → comparar con lo que conozco → construir una hipótesis. Y esta caja permite practicar esa secuencia dentro de un juego de adivinanzas.
Una progresión sencilla de uso
Nivel 1 · Objeto conocido y anticipado
Le enseñamos el objeto.
Lo escondemos.
Debe encontrarlo con las manos.
Nivel 2 · Dos posibilidades
“Dentro está el coche o la pelota.”
Nivel 3 · Tres posibilidades
La discriminación aumenta.
Nivel 4 · Sin anticipar
Tiene que generar la hipótesis.
Nivel 5 · Describir antes de responder
“Es duro, pequeño y tiene ruedas.”
Nivel 6 · Solo sonido
Escucha mediante el embudo.
Nivel 7 · Tacto + sonido
Combina ambas pistas.
Nivel 8 · Utilizar la lente
Comprueba qué nueva información aporta.
Nivel 9 · Objetos muy parecidos
La discriminación se vuelve mucho más fina.
¿Cómo es este recurso de apoyo?
La caja mide aproximadamente 40 × 25 × 31 cm y está fabricada principalmente en madera. Tiene tres elementos especialmente interesantes.
Dos accesos laterales
Las manos entran a través de dos aberturas cubiertas con tela, evitando que el niño vea directamente lo que está manipulando.
Dos lentes prismáticas
En la parte superior frontal encontramos dos pequeñas ventanas. Las lentes ofrecen una visión distorsionada o parcial del interior y pueden taparse mediante unas compuertas con motivos de sol y luna. Así podemos decidir sin ninguna pista visual o con un poquito de información.
Embudo acústico
Un pequeño embudo situado en la tapa permite escuchar mejor lo que ocurre dentro de la caja. Podemos introducir, por ejemplo, unas llaves, y moverlas dentro. Ahora la pista no llega por el tacto, sino por el sonido.
¿Sense-Box o Sensory Box?

La Sense-box suele parece especialmente bonita a los niños y adecuada si queremos un recurso simple de: tocar + escuchar + adivinar.
Pero si el precio es parecido y hay que comprar solo una, en RealNeeds elegiríamos antes la Sensory box.
Esta ocupa menos, permite controlar mejor qué información recibe el niño y sus tres lentes ofrecen bastante más juego.
La Sense-box sigue teniendo una ventaja peculiar: el embudo acústico está pensado específicamente para escuchar el interior, algo que puede dar mucho juego con reconocimiento de sonidos.